Más conspiraciones y más preguntas
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Los frentes para derribar la monarquía e instaurar la tercera República española
La “Hoja de Ruta” para derribar la Monarquía e instaurar una República Federada está en su velocidad de crucero. A los cinco frentes abiertos, sólo le falta la acción de masas en la calle.
En dos Editoriales anteriores hemos tratado dos temas candentes de la actualidad española: el hundimiento del liderazgo del líder del Partido Popular Mariano Rajoy, y el restablecimiento de relaciones institucionales con Estados Unidos que se perfila en la firma de un Pacto no escrito entre el Gobierno de Rodríguez Zapatero y la Casa Blanca.
En este último Editorial, que completa los anteriores, queremos abordar la ofensiva republicana que se está llevando a cabo en España y que tiene como objetivo último el cambio de régimen: pasar de una Monarquía constitucional, democrática y consensuada entre todos los actores políticos españoles, a una República Federada enfrentada a una parte de los españoles y que quiebra la unidad social y la unidad política de España y sus territorios.
El frente institucional: lo abrió el propio Presidente del Gobierno unos días antes del 75º Aniversario de la Segunda República con un discurso en el Senado en el que afirmó que aquel período republicanoco"iluminó la actual Constitución española" (la de 1978); fue seguido con un programa de actos para la recuperación de la "Memoria Histórica" realizado "en medio de un mar de banderas republicanas"; y culminó con el viaje del Rey Juan Carlos a Toulouse para recibir a la comunidad española republicana en el exilio, viaje propuesto, refrendado y autorizado por el Gobierno.
El frente mediático: las críticas desde los medios de comunicación a la Familia Real, no sólo al monarca sino a sus hijos y yernos, son constantes. En los últimos tres meses ha habido más críticas que en los 30 años anteriores de reinado. A través de artículos y reportajes, el españól medio está teniendo una imagen del Rey y familia, como gente que se aprovecha de sus relaciones para amasar fortunas inmensas; las del propio Don Juan Carlos, "una de las mayores fortunas de la realeza europea", las de su hermana y primos, y las de sus yernos, Iñaki Urdangarin introducido en el Comité Olímpico Español y en Telefónica Internacional; y Jaime de Marichalar, promovido en la Fundación Winthertur, en Fomento de Construcciones y Contratas y en el banco Credit Suisse. A la imagen de "golden's boys" (los chicos de oro) de sus yernos, se une el esfuerzo mediático por sanear la imagen de Doña Letizia, dando un barniz aristocrático a su pasado familiar "demasiado vulgar", y presentada en paños menores en la portada de la revista "Qué me dices" como objeto de burla de la prensa rosa.
El frente político: la escenificación de la gira del Príncipe Heredero Felipe de Borbón por la Comunidad de Madrid, se ha saldado con una buena dosis de manifestaciones republicanas, algunas más sonadas que otras, pero todas ellas con un único y claro mensaje: "el pueblo es republicano, y el futuro es de la República, no de la Monarquía".
El frente social: incluye la ofensiva por recuperar la llamada "Memoria histórica", un tema muy en la boca del Presidente del Gobierno.
El frente uniformado: lo constituye la ofensiva que se lleva a cabo tanto dentro de la institución militar, como en los otros cuerpos de seguridad como Policía y Guardia Civil. En particular en el área castrense, a las nuevas generaciones de oficiales ya no se les inculcan los prin cipios de fidelidad clásicos en las Fuerzas Armadas de respetar la unidad de España y defender la Monarquía. En este mismo capítulo se observa que el Príncipe Felipe no ha querido ser general de los Ejércitos, en un acto de acercamiento al pueblo. Todo ello enmarcado en el propósito del Presidente Rodríguez Zapatero de modificar el Artículo 8 de la Constitución que dice que "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional", que propondrá en un próximo futuro. Es más, será el Presidente quien asuma el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, por lo que el Príncipe Felipe si asciende al Trono ya no será Comandante en Jefe como lo ha sido su padre el rey Juan Carlos.
La apertura de estos frentes, todos ellos en plena efervescencia, se culminará con una ofensiva en la calle, de manifestaciones de masa, con la que el Gobierno de Rodríguez Zapatero podrá justificar la modificación de la Constitución o la proclamación de un nuevo régimen constitucional republicano. La cuenta atrás ya ha comenzado. Los que hasta ahora han sido "poderes fácticos" van tomando posiciones ante esta "Hoja de Ruta", en vistas de defender sus intereses y privilegios. Excepto contadas excepciones en los medios intelectuales, en algunos sectores mediáticos, en la Iglesia española y en sectores del Partido Popular (ni siquiera todo el partido hace frente a este proceso de cambio de régimen en perspectiva), el conjunto de la sociedad española no comprende lo que está en juego, tal como lo hemos venido planteando en CN.

Al gran porcentaje de españoles que 'disfrutan', con orden, de asueto feriado, posiblemente le trae al pairo, o lo considera un fatalismo, el exhibicionismo burgués de los yernos del Rey o sus ínfulas de exclusividad y elitismo, que el Rey sea un pichabrava o que la Reina germana no pronuncie las erres ni de coña, además de considerarnos unos baturros a medio camino entre las anarquías de Dios y la del Diablo. Los Borbones españoles son una familia algo volteriana (no en vano su orígen francés de alta aristocracia) a la que no se le caen los anillos por inmiscuirse en especulaciones o prebendas. También son convencionalmente hipermodernos en mayor grado que el Común de la Plebe, en el sentido warholiano incluso; y a eso añaden con buen criterio 'institucional', un barniz cursi y popular, casando al heredero con una moza del norte presentadora de un telediario. La mano del Gotha europeo a través de Doña Sofia de Grecia y Hannover ha urdido su lienzo en España.
La cuestión crucial que desde CN planteamos, es la de saber: ¿Es bueno para el futuro de España? ¿Es positivo para la sociedad española? ¿Va a poder seguir España gozando del respeto y crédito que tiene en el mundo globalizado como octava potencia industrial? ¿En qué se beneficiarán las nuevas generaciones de españoles? ¿No existen riesgos de enfrentamiento social? ¿No hay detrás de esto un revanchismo no declarado? ¿Quiénes, por qué y en qué van a salir beneficiados de la futura República?
A las preguntas de CN habría que añadir una más: ¿quién sale ganando con el mantenimiento de la monarquía como institución española? Y ésta es probablemente la fundamental, cosa que los ánades negros para evitarla u obviarla (o sea, ganamos todos) dan por sentado una serie de beneficios derivados directa o indirectamente del sostenimiento de la institución. Supuestos beneficios que darían para un debate muy ancho y que no vienen a cuento.
Que estén tranquilos los pájaros negros, no parece que la «intelligentsia republicana» en España esté acuciada por este asunto. Deben resolverse otros, con o sin monarquía. Todo necesita su tractus temporis.






